Mensajeros de la ruina


El trágico accidente de Julen, el niño que cayó en un pozo y que, desgraciadamente, fue rescatado sin vida hace dos días, recibió un enorme tratamiento mediático por, prácticamente, todos los medios de información de este país, especialmente la televisión. Esto no gustó a un sector de la “prensa comprometida”. La que no sólo informa, sino se arroga la tarea de transformar la sociedad y las conciencias.


Arsenio Escolar apuntaba la causa de nuestros problemas -cualesquiera que sean- a la “atención extrema” de los medios hacia el caso de Julen, que nos distrae de lo que tenemos que ver, leer y oír en todo momento y sin descanso; corrupción, recortes, “desigualdad extrema”… En otras palabras, cualquier cosa que tenga que ver con presentar España como un país en crisis perpetua.

Porque a esa tarea se han dedicado con admirable perseverancia la prensa de izquierdas de este país; presentar España como un país cuasi tercermundista, que vive una crisis humanitaria que haría palidecer a la de Burundi. Como parece ser que cada vez menos dan crédito a estos mensajeros de la ruina y anunciadores del apocalipsis, ahora están dedicados a la tarea de convertir, para el sentir general, al quinto mejor país para nacer si eres mujer en un infierno machista en el que la vida y la integridad física de la mujer está en constante e inminente peligro.


Ni Arsenio Escolar, ni su hijo Nacho Escolar, ni ningún otro de su clase se ha quejado nunca de que, durante dos años, se nos machacara día tras día con el caso de la Manada de los Sanfermines, por ejemplo.

Me recuerda cuando comenzó a viralizarse por las redes la foto de un niño pequeño muerto atropellado en las Ramblas de Barcelona, en los atentados de 2017. Muchos de los periodistas que desaconsejaron publicar esa dura imagen “para no alimentar el morbo y por respeto a la pequeña víctima” usaron con obscena profusión la trágicamente famosa foto del niño Aylan -de edad similar, y aparecido en una playa en parecida postura al de las Ramblas-. Los periodistas comprometidos son incapaces de separar su ideología de su labor informativa, seleccionando las noticias según cálculos utilitaristas.


Público, un panfleto que haría abochornar incluso al Pravda o al Granma, publicaba en un artículo de opinión que “debería hablarse menos de Julen y más de los niños que mueren ahogados en el Mediterráneo”. De nuevo lo mismo; hay que hablar de aquello que sirva a la “causa”.


¿Por qué les irrita tanto el eco mediático generado por el caso de Julen? Porque ha unido a todo un país, en lugar de dividirlo. Porque ha mostrado una cara de nuestro pueblo que ellos aborrece que se muestre; la de un pueblo solidario, unido y humano, en lugar de un pueblo de miseria material y moral. Aquí, la foto que jamás verás publicada en los medios de los mensajeros de la ruina; la de los mineros mostrando orgullosos tres banderas que no son trapos en los que ningún graciosete se suene los mocos.

José Tivi

El País de Nunca Jamás

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No hay nada más injusto que arrebatarle la vida al prójimo. No hay nada más doloroso que despedirte de una hija que se va a otro lugar para trabajar y vivir, y que el “hasta luego” se convierta en “adiós”. No hay nada que aterrorice más que saber que entre nosotros hay monstruos que hacen palidecer a las ridículas criaturas con las que el cine trata de asustarnos, y que no son más que actores con prótesis de silicona, viscosas sustancias sintéticas y tecnología CGI.

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Y asusta también que la sociedad parezca cada vez menos preparada para enfrentarse a terribles verdades; que la seguridad total no existe ni existirá nunca, que la educación y la concienciación son importantes pero no obran milagros, y que siempre padeceremos a esos monstruos. Siempre habrá Bretones, Calcaños, Ana Julias, Chicles, Rosarios Portos… y Bernardos.

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Vivimos en una sociedad niños eternos, que rechazan frontalmente la realidad, con sus muchas cosas buenas (que creen derechos), y sus pocas cosas horribles (que no son capaces de asimilar). Gente que cree que un tipo como el Chicle o Bernardo Montoya comete sus crímenes porque no le explicaron que “sólo un sí es sí”, o porque no se sometieron a una revisión de “privilegios heteropatriarcales”. Gente que cree que existen fórmulas mágicas para que, en un país de cuarenta y siete millones de habitantes, se pueda reducir a cero el número de víctimas. Gente fácil de caer en las garras de líderes mesiánicos que se presentan como portadores de las llaves que les llevará a un paraíso en el que no hay monstruos debajo de la cama ni dentro del armario. Porque, como sabiamente dice Thomas Sowell; “cuando la gente quiere lo imposible, sólo un embustero puede satisfacerlo”.

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Así se dan numerosas paradojas. Por un lado, gente que piensa que la prisión permanente revisable es retroceder al medievo, y que, por otra parte, defiende que se pueda condenar a personas sólo tomando en cuenta la acusación. ¡Y ni siquiera se dan cuenta de que, lo que es un verdadero retroceso al medievo, es lo segundo!

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Gente que difumina la responsabilidad del asesino culpando a toda la sociedad (o, a todos los hombres). Como un disparatado artículo que llevaba por título “Tú también eres el asesino de Laura”. ¿Se incluirá en ese “tú también” al padre de la chica asesinada, un hombre que sufrirá infinitamente más que cualquiera de esos imbéciles e imbécilas sobreactuados e histriónicos, que parecen estar compitiendo por ver quien suelta la más “gorda”?

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Gente que cree que se puede erradicar el crimen como se erradica la polio o la viruela, y que la educación y la concienciación son vacunas infalibles.

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Gente que, para criticar la supuesta vulnerabilidad especial de la mujer en España, ponen como ejemplos países con tasas de violencia hacia la mujer bastante mayores.
Gente que son… eso, niños que nunca crecen.

 

José Tivi  

La extrema extrema derecha

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La deriva extremista de la derecha española desde que Casado asumiera el liderazgo del PP, y explotaran en la escena política Ciudadanos y Vox, es un hecho. Repasamos las razones por las que es justo y necesario señalar a los partidos de derechas como extremistas y peligrosos para las libertades y la democracia.
Una de las señales más evidentes del extremismo es el uso de un lenguaje agresivo y de confrontación. Antes de saltar a la primera plana de la escena política, Pablo Casado tildaba de “gilipollas” al electorado que votaba al PSOE. No, espera; era Pablo Iglesias.

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Aunque sí es cierto que Albert Rivera defendió un golpe de Estado que impuso un régimen totalitario y genocida, llamándolo con gran cursilería y total ausencia de empatía por las incontables víctimas que produjo “la más hermosa de las revoluciones”, elogiando a su artíficie, responsable directo, en seis años, de un número de crímenes diez veces mayor que el que se le atribuye a Franco en casi cuarenta. Bueno, Rivera no; Pablo Iglesias…

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Sin embargo, Abascal opina que no deben existir medios de comunicación privados y todos los medios han de estar controlados por el Estado. Lo que pasa es que en el vídeo en que lo expone, con meridiana claridad, se parece mucho en el aspecto y en la voz a Pablo Iglesias.

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Por su parte, el PP celebra cada año el aniversario de un dictador que se impuso y murió en la cama sin ser juzgado… No, en realidad es Izquierda Unida…

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Eso sí, el líder del partido naranja elogió el trato a la oposición de un régimen que tiene trescientos presos políticos reconocidos por la Organización de Estados Americanos y otros trescientos casos de torturas documentadas. Aunque, quien dice Rivera dice Errejón, sobre Venezuela.

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Pero lo que es realmente alarmante es que Vox pretenda que los jueces muestren adhesión a su programa político. Vale, ahí se lee Podemos… Pensé que no os daríais cuenta…

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¿Y qué me dicen que Casado pidiera rodear el Congreso cuando invistieron a un presidente que ganó las elecciones? ¿O que pidiera “militancia en las calles” cuando el rival político obtuvo escaños en un proceso electoral? Ah, pero… ¿El de la coleta no es Casado?

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Para los medios, la izquierda nunca aparece acompañada de las palabras “extrema” o “ultra”, y no importa si todos sus referentes son dictadores genocidas, o los sistemas políticos que elogian son crueles tiranías. Quizá es porque, a diferencia de la derecha, en la izquierda cuesta más distinguir la moderación del extremismo.

 

José Tivi

Operación Triunfo y el Día de la Hispanidad

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Isabel I de Castilla

 

Una concursante de Operación Triunfo decía acerca del Día de la Hispanidad:
”Hoy es fiesta. Vamos a celebrarlo, porque invadimos toda América y matamos a todo el mundo que había ahí. Entonces hay que celebrarlo, ¡viva!”

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Estaba claro que Operación Triunfo no es el ágora ateniense, y también que cada vez sorprende menos estos ejemplos de lacerante ignorancia en ese gran fraude que es “la generación mejor preparada de la historia”, pero nunca hay que dejar de intentar iluminar ese velo de oscuridad que envuelve a la sociedad (especialmente a los jóvenes, por su vulnerabilidad), y que por una mezcla de pereza, vanidad e interferencia política, cada día es más denso. Y nunca hay que cejar en el empeño porque muchos de esos jóvenes quieren salir de esa ignorancia, aunque a otros no les apetezca, o incluso defiendan vivir en ella con el celo con que un lobo guarda su territorio.

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Vayamos por lo más obvio. El día 12 de octubre no celebra ningún genocidio, sino el hecho histórico más importante desde la caída de Roma. El reino de España no sólo descubrió un continente; también propició el descubrimiento de un océano (Núñez de Balboa, en 1513), lo que significó el descubrimiento del Mundo en su conjunto. Todo ello mientras el resto de naciones (con la excepción de Portugal) no pasaban de la mera piratería.

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Con respecto al “genocidio”. La Reina Isabel I (la Católica), declaró súbditos a los nativos americanos, y en 1500 dictó un decreto que prohibía esclavizarlos (los esclavos serían importados de África en años posteriores). “Y no consientan ni den lugar que los indios reciban agravio alguno en sus personas y sus bienes, mas manden que sean bien tratados, y si algún agravio han recibido, lo remedien”, dijo la Católica poco antes de morir en 1504.

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Pocos años más tarde, nacían las Leyes de Indias, que prohibían injuriar y maltratar a los indios, y que hacía respetar, incluso, el descanso dominical. Pero, ¿qué hay del brutal descenso de la población nativa en América? Sencillamente, en torno al 90% de la caída demográfica (algunos historiadores ofrecen un porcentaje mayor) se debió a las enfermedades traídas por los españoles, para los cuáles no tenían inmunidad. Especialmente la viruela hizo verdaderos estragos entre la población nativa.

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La leyenda negra española va acompañada de una “leyenda blanca” indígena. Es decir, antes de la llegada de los malvados españoles, América era una suerte de Edén donde vivían los “buenos salvajes” de Rousseau; gentes que no conocían la propiedad, ni el odio, ni la envidia… La realidad es que, a la llegada de los españoles, había en América grandes imperios que conquistaban y esclavizaban a los pueblos más pequeños o débiles, por no mencionar la práctica común de los sacrificios humanos, que fue abolida por los españoles. Por eso no es de extrañar que, por ejemplo, en la batalla de Tenochtitlan, los conquistadores contasen entre sus filas con decenas de miles de indígenas yanaconas, tlaxcaltecas y texcocanos, siendo los propios españoles una minoría en el ejército que derrotó a los aztecas.

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¿Significa que los españoles no cometieron abusos sobre la población indígena? Por supuesto, y un dominico español, Bartolomé de las Casas, describió dichos abusos. En 1516 escribió “Memorial de los agravios, de los remedios y de las denuncias”, en el que consignaba aquellos abusos. Que los monarcas españoles no atacaran o censuraran a Bartolomé de las Casas, sino que, todo lo contrario, lo nombraran “protector de los indios de las islas, así como de tierra firme” es síntoma inequívoco de la voluntad de los reyes por combatir los abusos que se producían en América.

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Ninguna, absolutamente ninguna otra nación tuvo una conducta semejante en sus conquistas.

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@eltivipata

No sé lo que es una democracia, Hulio

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3 argumentos habitualmente esgrimidos por los nacionalistas catalanes

 

1. Si una ley es injusta, se puede saltar.

Ada Colau dijo que “no acataría una ley que considerase injusta”, y aquel acto de “noble rebeldía” fue aplaudido por muchos, a pesar de ser lo más totalitarista que puede decir un líder político. Son muchas las ideas totalitarias que subyace en esa simple frase de siete palabras;

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Por una parte dice que puede saltarse la ley. Que es legítimo. No especifica si transgredir leyes es algo que sólo puede hacer ella o si lo podemos hacer todos. Cualquiera de las dos opciones son malas. Si es sólo ella la que puede saltarse la ley, o si sólo se puede saltar la ley que ella diga, significaría que la ley nos somete a todos excepto a Colau. Es decir; que Colau está por encima de la ley. En cambio, si todos podemos saltarnos la ley que consideremos injustas, ¿no viviríamos en una sociedad sin leyes, con todo lo que ello implica?

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Porque aquí hay otra cuestión que revela el totalitarismo subyacente en la afirmación de Colau. Supongo que, con saltarse la ley, se refiere sólo a las “injustas”. Ahora bien, ¿injustas a criterio de quién? ¿Quién será el que decida qué ley es injusta y cuál no? ¿Quién decide qué ley no se puede saltar porque es justa y ahí sí merece castigo? Lo justo o injusto son conceptos en gran medida subjetivos. Sí, podemos establecer un consenso general acerca de que matar, robar o violar está mal, pero más allá de lo que es “sentido común” la cosa se complica. Por ejemplo, yo como liberal considero injustas las leyes fiscales que se apropian de la mitad de la riqueza que producimos para sostener un Estado del Bienestar en el que no creo; ¿podría saltármelas, al considerarlas injustas? Por supuesto que no. Es más, si Colau aprueba una ley, ¿puedo decidir no cumplirla, de la misma manera que ella incumple o amenaza con incumplir otras? Claro que no, si lo hiciera, ella haría caer sobre mí todo el peso de la ley.

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Por tanto, la ley no puede saltarse, y los tribunales no pueden ser desafiados largamente sin que existan consecuencias. Uno puede estar en desacuerdo con una o varias leyes, pero no tiene derecho a saltárselas. Si consideras que una ley es injusta, luche (dentro de la propia legalidad) para cambiarla.

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2. Prohibir urnas es prohibir la democracia.

El error (y el peligro) de asociar la palabra “democracia” con votar es que, si esto fuera así, no debería existir límite alguno sobre lo que puede consultarse en referéndum vinculante, porque, de lo contrario, sería como decir que estamos poniendo “límites a la democracia”. A poco que tengamos un mínimo sentido común, veríamos aberrante que se pueda consultar en reférendum el arrebatar a un individuo, o grupo de ellos, derechos básicos. ¿Imagínais un reférendum en el que se proponga esclavizar a los negros o expulsar a los gitanos del país?

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Por eso mismo, la democracia no es votar. O no es sólo votar. La democracia va mucho más allás; la democracia es la defensa de los derechos del individuo, sin que ningún otro individuo, por poderoso que sea, o grupo, por numeroso, organizado y activo que sea, pueda arrebatarlos. Democracia es también una ley que someta e iguale moralmente a todos, y un poder que esté dividido, reducido y constantemente vigilado. Votar es sólo una parte (importante) de la democracia, y no necesariamente la más importante.

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3. Los presos políticos sólo seguían el mandato del “pueblo”.

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“Puigdemont prometió llevar a cabo el referéndum de independencia y ganó las elecciones, ergo, llevar a cabo el referéndum es el mandato del pueblo”. Es una de las frases más cacareadas por el independentismo. Sin embargo, falla en algo ensencial que ya hemos visto en el argumento anterior; los límites de lo que ellos entienden por “democracia”.

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El ejemplo de Matteo Salvini resulta muy esclarecedor. El polémico y xenófobo líder político prometió en campaña que realizaría un censo de la población gitana en Italia y expulsaría a los gitanos en situación irregular, aunque “los gitanos italianos no tendrían más remedio que quedárselos”. La Liga Norte ganó las elecciones, pero la Justicia italiana ha impedido que Salvini pudiera hacer el censo que prometió. En una democracia, nadie, ni siquiera los líderes políticos “elegidos por el pueblo”, están por encima de la ley, y si en campaña prometieron algo que era ilegal, seguirá siéndolo por más que ganen las elecciones.

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José Luis Tivi

Mandanga patriarcal

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Señora Dolera, perdóneme si le hago un mansplainning tan descarado, pero aún conservo la mala y patriarcal costumbre de creer que soy libre para opinar y expresarme, y por eso escribo estas líneas. Además, como aficionado al fútbol creo entender algo del tema que comentas en este tweet.

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Creo que su tweet no las ha ayudado mucho (me parece que, después de su publicación, las jugadoras siguen sin ganar el dinero que, sin duda, merecen). Lo mejor (o peor, según se mire) es que está en su mano el ayudarlas de verdad; mejor porque es una posibilidad real, y peor porque no lo ha hecho aun siendo posible. ¿Y cómo podría haberlas ayudado de verdad? Primero yendo al estadio a verlas (me atrevería a decir que no lo hizo porque no he visto ninguna foto suya en el estadio en ninguna de sus redes sociales, usted que tan activa es en ellas). Podría, de paso, haber llamado a sus amigas (y a sus amigos también) para que le acompañaran a dar ánimos a las jugadoras del Atlético-Barça en la final de la Copa de laReina.

Y si no podía por cuestiones laborales o de desplazamiento, igualmente podría haber usado sus redes sociales para promocionar el partido (antes de que se disputase, claro, después no tiene mucho sentido). He observado que le siguen 135.000 personas en Instagram y 132.000 en Twitter, por lo que, seguro, habría podido convocar a bastante gente.

También podría haber usado los medios de prensa y radio que frecuentapara darles más cancha. Estoy seguro de que las chicas que ayer jugaron la final en un estadio no tan lleno le estarían infinitamente más agradecidas que poniendo el tweet que has puesto.

De hecho, ¿sabe algo de ellas? ¿Sabe cómo quedó el partido? ¿Conoce a Mariona Caldentey, la autora del gol que dio la victoria a su equipo? No, claro.

Siendo una persona tan mediática, con un altavoz privilegiado, capaz de hacer llegar mensajes a cientos de miles de personas, no dedicó un solotweet, una sola imagen de Instagram, un solo comentario en ningún espacio de radio o prensa, para promocionar el partido y que el estadio se llenase de hinchada. La única, dura, triste realidad, es que pudiendo haberlas ayudado, usted decidió no hacerlo. Sus motivos tendrá.

Perdóneme este artículo repleto de machistas mansplainings, pero usted y yo sabemos que, haciendo lo que he dicho, habría ayudado muchísimo más a las fantásticas jugadoras que ayer disputaron un fantástico partido en el que el Barça se llevó la victoria con el gol de Caldentey.

 

@eltivipata

La religión pobrista

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Podemos ha cultivado desde sus principios –con principios me refiero a orígenes; que principios nunca tuvieron, o tuvieron demasiados, como Marx (el Groucho)- un discurso pobrista. El “nosotros somos gente sencilla, vivimos en Vallecas, tenemos el mismo coche que hace quince años y cogemos el metro, mientras ellos van en jet privado, viven en urbanizaciones de lujo apartadas y comen caviar”. ¿Y qué es el pobrismo? El pobrismo surgió en la Argentina kirchneriana, en la que se comenzó a subvencionar la pobreza como si se tratara de un bien que había que conservar, en lugar de dirigir los esfuerzos por tratar de erradicarla. El pobrismo no es el amor a los pobres, sino a la pobreza. Es la idea de que los pobres son moralmente superiores por el hecho de ser pobres.

Esta idea está muy arraigada en nuestra cultura porque el cristianismo ha sido (y es) una religión pobrista. ¿Recordáis a Mateo 19:24? “Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja a que un rico entre en el Reino de los Cielos”. De ahí que cale tanto en nosotros el discurso pobrista de partidos populistas como el de Podemos.

Los pobres no quieren que les veamos, asintamos con la cabeza y digamos “joder, cuánta dignidad tienen”. Nuestra consideración no llenan sus barrigas, y nuestro respeto no dará de comer a sus hijos. No, los pobres quieren salir de la pobreza, porque no hay dignidad alguna en la pobreza. No hay dignidad en tener la nevera vacía, agujeros en el techo y parches en la ropa. Podemos ha basado su discurso en esa idea de que hay superioridad moral en la pobreza y la austeridad –aunque la austeridad no sea mala si es elegida-.

Mucha gente siguió a Podemos porque eran como ellos, socioeconómicamente hablando (o eso creían), pero cuando vieron que comenzaban a irse un mes de vacaciones a Nueva Zelanda o a comprarse chalés de 660.000€ despertaron del sueño. ¡Ostras, yo no puedo hacer eso!

Así que;

1) Ser pobre no es bueno, que no te engañen los pobristas. No hay que amar la pobreza; hay que odiarla para combatirla y erradicarla.

2) Desconfía de los pobristas, porque suelen ser los más hedonistas, materialistas y sibaritas.

 

@eltivipata

Sobre nacionalismo y regeneración democrática

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Vivimos un extraño momento en el que los que se han autoproclamado adalides y salvadores de la democracia son los seguidores de una ideología que, lo primero que ha hecho siempre que han alcanzado el poder, donde quiera que sea, es ilegalizar el resto de partidos. Una época curiosa en la que, quienes dan lecciones de democracia, son los orgullosos herederos de sistemas políticos que perseguían a la oposición, conculcaban todas las libertades existentes para el individuo, controlaban los medios de comunicación y sometían a los ciudadanos a una estresante e insomne vigilancia en la que no quedaban resquicios alguno de intimidad. Un tiempo en el que, los que se permiten apuntar con dedos acusadores y llamar autoritarios y anti-demócratas a sus rivales políticos, son abiertos defensores de personalidades como Lenin, Che Guevara o Castro, poco sospechosos de ser demócratas. Luchadores antifascistas que ven nazis en ancianos que bailan una jota alrededor de sus mítines con banderas españolas, pero que, a menudo, padecen una extraña ceguera que les impiden ver a xenófobos y homófobos flamencos, negacionistas del Holocausto, que se pasean por Bruselas con Puigdemont, Marta Rovira y Anna Gabriel.

Estos son los “demócratas”, por lo que cabe recelar y cuestionar de la “regeneración democrática” que traen consigo. Estos “demócratas” se alían con cualquier movimiento ideológico que busque, precisamente, socavar lo que, aquellos que no sabemos de democracia, entendemos por tal. Políticos y periodistas; los Pablo Iglesias y los Jordi Évole, que legitiman a nivel nacional un movimiento más ideológico que político (el nacionalismo), que sin su apoyo necesario quedaría relegado a lo que es, un movimiento rancio y desfasado, obsoleto vestigio de lo peor del Romanticismo.

Da igual que ellos sean de izquierdas y, defendiendo la igualdad de las personas, apoyen o legitimen un movimiento basado en el más repugnante supremacismo. Da igual que ellos, que defienden la redistribución de la riqueza, legitimen un movimiento cuyas ideas, desprovistas de barnices, dicen que tienen que independizarse porque son más ricos que andaluces y extremeños. Da igual que, los que defienden un mundo sin fronteras, apoyen a los que, no sólo quieren construir unas nuevas, sino que llaman colonos a los que ya viven dentro y han nacido allí, pero se oponen a sus ideas. Cuidado con los “demócratas”.

@eltivipata

Manipulación y medio

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Juan y Medio, unas tijeras y una falda liaron la mundial en una red social (Twitter) en la que las tonterías continuamente adquieren una sobredimensionada importancia. En principio esto es lo normal; el pan de cada día de los que usamos y amamos esta red social. Pero nada más y nada menos que el tercer partido político en número de votos (Podemos) se metía en polémicas tuiteras y denunciaba en su cuenta de Twitter el gag de Juan y Medio y su compañera Eva Ruiz, que tildó de machismo inaceptable.

Diferentes medios se hacían eco de la “noticia”. ElDiario.es titulaba; El presentador Juan y Medio corta en directo el vestido de su compañera en contra de su voluntad. El País, tomando unas cuantas toneladas de licencia dramática, decía; Dos miembros del equipo del programa de Canal Sur tuvieron que intervenir para detener a Juan y Medio.

Hace pensar a un Juan y Medio fuera de control, intentando desesperadamente desnudar a su partener televisiva. Todos partidos políticos y medios abiertamente feministas, defensores y difusores de ese movimiento que da voz a todas las mujer… ¿A todas? Pues no, porque ni Podemos, ni ElDiario.es ni El País ha escuchado la voz más importante de todo este asunto; la de Eva Ruiz.

La compañera de Juan y Medio y protagonista de tan importantísimo hecho que todos los españoles esperan se debata en una sesión extraordinaria del Congreso expuso su opinión en su perfil de Twitter (lo veréis al final de este artículo), y esa opinión no sólo negaba el hecho de que se tratara de una agresión machista en directo, sino que condenaba expresamente el uso político e ideológico que se estaba haciendo de la broma. Ninguno de los medios aquí citados que “informó” sobre el caso dio voz a la “agraviada”.

De pronto dar voz a la mujer se convierte en un problema, si lo que dice no se ajusta a lo que ellos esperan que diga. Y si habla, decir que es una víctima de ese machismo tan interiorizado que ni siquiera ella, una mujer adulta y responsable, es capaz de percibir aun cuando lo sufra en sus propias carnes, o que está mintiendo para conservar el trabajo. Cualquier explicación, por peregrina, retorcida o inverosímil que sea, es más aceptada que la más simple de todas, y ofrecida por la propia mujer, de que no fue más que una broma, y que no se sintió mal por ello.

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@eltivipata

Blanqueo de terroristas

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Homenaje a las víctimas en Las Ramblas

James Alex Fields Jr. tenía veinte años cuando apretó el acelerador de su Dodge Challenger contra una manifestación en Charlottesville, matando a una mujer e hiriendo a otros diecinueve. ¿En qué le fallamos para que este casi niño se dejara tentar por el supremacismo blanco y cometiese esa locura? ¿Cuántas burlas debió sufrir, cuantas veces le dirían redneck? ¿Cuántas puertas cerradas, oportunidades negadas y obstáculos en su futuro tuvo que afrontar para verse obligado a hacer eso? Debemos asumir la responsabilidad compartida entre atacante y víctimas y olvidar lo más rápidamente posible este suceso…

¿Lo notas? Esas náuseas en el estómago al leer el repugnante párrafo anterior. Una rabia, un sabor bilioso en la boca, ante cada palabra arriba escrita. Pues todos y cada uno de esos comentarios (y muchos otros) se han oído en algunos medios de prensa nacionales a propósito de los yihadistas que atentaron la semana pasada en las Ramblas de Barcelona y en Cambrils.

El diario Público daba voz, entre otros, a alguien que decía “que hoy les faltaban ocho niños” en referencia a los ocho jóvenes que perpetraron el despiadado ataque. ElDiario.es nos instaba a reconocer la “responsabilidad compartida” por los atentados y, con un micro de LaSexta en la boca, una “experta en convivencia” decía que Younes, al que ahora llaman terrorista, era su vecino desde hacía muchos años. ¿Cómo quiere que llamemos a quien masacró a quince personas? Debemos recordarle que lo de “hombre de paz” ya lo ocupa Arnaldo Otegi. Por no hablar de las declaraciones públicas de la formación política CUP quienes, sin haber condenado aún el terrorismo etarra, se permiten aleccionarnos sobre cómo debemos condenar el atentado.

Resulta curioso que los medios “menos enérgicos” en la condena global contra el terrorismo yihadista sea, precisamente, quienes tienen a etarras condenados en sus consejos, o grupos políticos que se niegan a condenar a ETA, o reconocer y homenajear a sus víctimas. Y son esos seres quienes se arrogan, continuamente, el derecho a juzgarnos a todos. Miserables.

@eltivipata